Porque tú eres para siempre

lunes 30 de noviembre de 2009

Eres los 101 rincones del mundo a los que quiero ir contigo,
La sonrisa que me despierta cada madrugada cuando pienso en ti.
Las canciones que nos quedan por cantar,
Los milagros que nos quedan por crear,
Pues fue un milagro encontrarte
Aquella tarde en Sol y siempre estoy pensando en ti.



Eres la luz de entre las nubes,
La razón de mi ilusión.
Una poesía que mil corazones buscan
Y sólo una encontró.
Eres dulce para el alma,
Una cerveza en aquella terraza
Y tu mirada en Cibeles donde todo comenzó.
Eres ayer, mañana y el resto de los días
Que no caben en este papel
Porque tú eres para siempre.

Aquella noche a las diez

lunes 23 de noviembre de 2009

Esta mañana decidí llegar a tiempo al trabajo así como por arte de magia, justo a tiempo para no perderme otra vez del amanecer. Y dejándome guiar por un camino extraño y sin saber lo que me trajo hasta aquí, olvidándome de todo me acordé de ti.

Tenías ese leve sabor a amargo, a traición de jueves por la tarde. Rojo pasión de agosto, frío copo de nieve, abandono tatuado en las venas de mi piel.

Fuiste la miel de un verano con fin, el calor de una llama y un fuego quemado. Fuiste los más tristes versos de una poesía de desamor, y recordando lo que eras me olvidé de ti.

Escarabajo

viernes 20 de noviembre de 2009

Chocarte contra un BMW que conduce sin ojos ni cerebro por una rotonda es como estar metida en alguno de los coches de choque, excepto que esta vez duele. Que te hagan algo así mientras estás en un coche de autoescuela, por el carril de la derecha, una hora antes del segundo examen que volverás a suspender, jode más. Ahora el coche está en el taller y te examinas con uno que va completamente diferente y del que no estás acostumbrada, y las esperanzas se vuelven cada vez más pequeñas. Y mientras que antes te morías por sacarte el carnet de conducir, ahora no paras de recordar a esa bestia que se abalanzó contra ti por una rotonda de Móstoles, y que por más que sigas usando los intermitentes y respetando las señales y las líneas de los carriles habrá muchos bestias más que te causarán el mismo dolor otra vez. A veces te acuerdas de cómo eran los segundos antes de que ese imbécil se chocara contra ti, segundos que pasarían sin que pudieras hacer nada al respecto. Y te preguntas por qué diablos sigues con esto, quizás por evitar la falta de aire y de espacio en un tren rumbo a Atocha a las ocho y media de la mañana, quizás por tener y usar el coche del que siempre has estado enamorada; sabes que quieres el carnet pero sabes que no lo quieres.

Luz María

sábado 14 de noviembre de 2009



Ya decía yo que me sonaba...



Estoy pensando en volver a verla, ¡de principio a fin!

Creo que ahora me gustará más Kristin que Lauren...

jueves 12 de noviembre de 2009

Inspiración

viernes 6 de noviembre de 2009

A veces te agobias con un portátil, con la Universidad y con el próximo temible día del examen práctico del carnet de conducir, y te estresas tanto que sólo te acuerdas en dos ocasiones durante el pasado cinco de noviembre que cumplías dos años de vegana, y que ni siquiera tuviste tiempo de celebrarlo. Ni tuviste el tiempo de recordar aquél cuatro de noviembre del 2007 en el que te fuiste a la cama diciendo, mañana será un día especial y marcará el resto de mi vida. Porque lo marcó. A veces te agobias y olvidas todas las cosas bonitas que tiene tu día desde el amanecer hasta la caída del sol. Te agobias, cuando realmente la vida ni se trata de eso...

Y si te falta la inspiración, encuéntrala.








Dichoso carnet

martes 3 de noviembre de 2009

Buscas quitarte de encima las horas dedicadas a circular por Madrid a 33 euros por 45 minutos, buscas quitarte de encima algo de entre tantas cosas que tienes por hacer y al conducir hora y media por Móstoles antes del examen lo haces genial, todo genial. Y cuando aparece un señor en el asiento de atrás todo cambia, vas a diez por hora cuando en cada práctica te había gritado el profesor para que redujeras la velocidad, estás acojonada y pendiente de cada señal, cada coche. Y en cuanto te ordena ir por la salida Badajoz, pues dónde coño está la salida de Badajoz, mientras que sabes que en una práctica cualquiera hubieras dicho... ¿Badajoz? Ah vale, aquí está. Lo que nunca te hubiera ocurrido en un día cualquiera, como olvidarse de mirar a la derecha en una interesección aunque quizás él no se dio cuenta, te sucede, e incluso olvidas quitar el freno de mano, o cómo hacerlo. Y, ¿la palanca de marchas? En cualquier práctica la hubieras usado siempre que fuese necesario, menos en el examen, claro, en el examen quizás no recordaste que estaba allí. ¿Y estacionar? Te habías dicho a ti misma, por Dios que me pida estacionar en batería que se me da fenomenal. Pues ni estacionar ni nada, doce minutos fueron suficientes para un examen catastrófico y un no apto, alto y claro.

Quizás, tal vez quizás si estos señores no suspendieran por tonterías tales como hacer un doble stop que para ellos no es un doble stop sino un stop y un ceda el paso, podríamos ir un poquito más tranquilos a un examen que hubiera salido perfectamente, como cualquier práctica.